Fe en un solo Dios en el Siglo XXI
El ateísmo es una anemia del alma tan vieja como el ser humano. Y merece ser comprendido.
domingo, 8 de enero de 2023
El Extraterrestre visto por la Ciencia y la Fe, ed 26-mayo-2020
El “Extraterrestre ” visto por la Ciencia y la Fe:
“Encuentros cercanos del tercer tipo” …con la realidad
Luis Ignacio Olmos y Velderrain
Derechos de Autor registrados
Blog: Fe en un solo Dios en el siglo XXI
www.feenunsolodiosenelsigloxxi.blogspot.mx
Versión completa actualizada en Google Drive, 7-ene-2023:
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Síntesis
Parte I
1) Introducción.
2) ¿Cuál es nuestro objetivo?
3) ¿De qué tema estamos hablando?
Parte II
4) “Comprender para creer; creer para comprender “.
5) Preguntas fundamentales para el «aquí y ahora».
Parte III
6) Ejemplos de extravíos de la razón: mi «doble» que habita en un Universo paralelo.
7) Otro ejemplo: la Evolución convertida en fenómeno religioso.
8) ¿Es Teilhard de Chardin el Galileo del siglo XX?
9) Actitud de la Iglesia ante los avances futuros de las Ciencias Naturales y Matemáticas.
Parte IV
10) ¿Conocer?, pero ¿con qué?, ¿cuál es nuestra Teoría del Conocimiento?
11) Creer sin pensar es tan grave como pensar sin creer.
12) Anorexia intelectual: “La Inteligencia es capaz de destruirse a sí misma”.
13) El origen de la Mentira y promotor del Error.
Parte V
14) Escudriñando criterios que ayuden a opinar sobre el Extraterrestre: El Espacio Sideral o Cosmos.
15) Escudriñando criterios que ayuden a opinar sobre el Extraterrestre: El hombre como ser capaz de conocer, capaz de la verdad.
16) Escudriñando criterios que ayuden a opinar sobre el Extraterrestre: El Extraterrestre visto como mera hipótesis científica.
Parte VI
17) Extendiendo puentes entre Astronomía, Psicología, Filosofía y Fe.
18) ¿Cómo podrían ayudar estos criterios al interrogarnos sobre el “ET”?
Parte VII
19) Posibilidad y probabilidad de una hipótesis científica.
20) Lo experimentable y lo medible no abarcan a toda la realidad.
21) El origen de la vida escapa a las Ciencias Experimentales.
22) Cambio en el ser: Cambio substancial; Cambio de la potencia al acto; Causa del ser.
23) Conocer para realizarnos; pero ¿sobre arena o sobre roca?
Parte VIII
24. El Extraterrestre, ¿también sería una imago Dei ?
25. El Extraterrestre visto desde la Fe.
26. ¿Es la Fe razonable?
Parte IX
27. Conocer, sí; pero ¿para qué?
28. El peligro de transmutar al ser humano en un alienígena en su propio planeta.
Parte X
29. Epílogo.
Parte XI
30. Anexo 1: El ser humano como Persona.
• Nuevas Modas en el Carrusel de las Ideologías.
• La aparición del hombre en la Tierra y la reproducción humana como vías para descubrir a la Antropología y al Humanismo Cristianos.
• El Humanismo Cristiano es el baluarte de la Persona.
• Influencia cristiana en el concepto de Persona.
Parte XII
31. Anexo 2: Ideologías de moda que anulan a la Persona humana.
A. La Eugenesia Popular.
B. La Ecología Profunda.
C. La devaluación de la Especie Humana.
D. La Ideología de Género.
NOTAS a pié de página, identificadas con números ordinales.
NOTAS al final del texto, identificadas con letras minúsculas.
Preámbulo
Mi intención ha sido contribuir a la búsqueda del significado mismo del ser humano. Este anhelo está hoy en peligro de extinción debido a la epidemia de credulidad y de ideologías a cuál más alejada de la realidad.
Quizá haya logrado esclarecer en parte este reto que marca nuestra generación y que es vital para la Humanidad. Si fuese así, se lo agradezco a la persona que fue inspiración y estímulo de esta reflexión, con la que compartí la angustia de jóvenes y de padres de familia en esta hora de desconcierto, y el compromiso de esforzarse en la vida para ser testigos de la Esperanza. Una Esperanza alimentada por el amor a la Verdad y por la verdad del Amor:
En la ciudad de Oaxaca, agosto 15, 2016, fiesta de la Asunción.
Luis Ignacio Olmos y Velderrain
En Notas numeradas a pie de página se encontrarán las fuentes y las observaciones para esclarecer el texto principal.
Al final del documento se hallarán las Notas identificadas por letras, con observaciones o datos paralelos a la idea o pensamiento del texto principal, que ameritan considerarse si se desea ampliar la información o ayudar a profundizar en la comprensión del tema.
El signo “ § “ se utiliza para destacar un autor, obra, texto o comentario del resto del contenido en las Notas.
Parte I
1) Introducción. (1)
Las creencias alrededor de los Extraterrestres (ET’s) se extienden en un rango que va desde la mera fantasía que alimenta juegos infantiles y películas exitosas, hasta la celebración de ritos religiosos y la supuesta comunicación entre “creyentes” terrícolas y entes cuyo origen se confunde en la mezcla nebulosa de la sugestión, por un lado, y lo preternatural, por otro. Las actitudes que encontramos corresponden a la Ciencia-Ficción —género literario-, pero también a actos de fe desconcertantes en el seno de sectas con conductas espeluznantes y hasta mortíferas. ( a )
El Extraterrestre es un tema de moda, uno más en el carrusel de las novedades en el supermercado de las ideologías. Podría ser considerado ya un fenómeno de masas y a escala mundial y, en el que los medios de comunicación y el rating tienen la última palabra. El reportaje sobre el hallazgo del sistema Trappist 1 (v. imágenes en el Índice) es un ejemplo reciente. La noticia alimenta el optimismo de encontrar vida extraterrestre, pero sin el recato que exigiría recordar que, a pesar de que las posibilidades de encontrar mundos similares a la Tierra son altísimas —se cuentan por millones de casos-, esto no ha podido acercarnos a una sola prueba de que exista vida en alguno de esos planetas.
Masas de población frecuentemente diluyen, sin rubor ni recato, ante “revelaciones” atribuidas a las estrellas, la religión recibida de sus abuelos, los valores aprendidos de la sociedad y la conciencia de sí mismos, lo que incluye el abandono de su Lógica, su Filosofía y su Moral.
Las Ciencias Naturales (2) y la Fe cristiana, en lo que respecta a estas convicciones en boga, están apenas representadas por una minoría de personas. ¿Tendrán las Ciencias y la Fe todavía algo que decirnos antes de que el Humanismo Cristiano sea eclipsado por una nueva Antropología calificada como astral? ¿Se trata del retorno triunfante de los brujos, ídolos y mitos aunque esta vez se presenten con ropaje alusivo a la cibernética y la telemática?
La presente recopilación de citas y comentarios que ampulosamente se le llama ensayo, es un conjunto de reflexiones que pueden ser de utilidad cuando se aborda un tema controversial. Se trata de la «búsqueda» de la realidad como nos lo han enseñado a hacerlo los forjadores del Humanismo Cristiano y como lo hemos aprendido de tres mil años de reflexión científica y filosófica de la Humanidad, sólo que utilizando el enigma del ET como hilo conductor. Quizá descubramos que la existencia del ET es el menor de los enigmas frente al hecho de que lo que está en juego, al inicio de la Postmodernidad, detrás de los embates contra la razón, es el “significado mismo del ser humano”. (3)
A estas fechas se conmemoran los dos primeros Encuentros Internacionales de Cultura Católica, a 20 años de celebrados en la UPAEP (1997 y 98), cuyas aportaciones aun prueban su impactante actualidad y la vigencia del Humanismo Cristiano. En el presente ensayo se hacen numerosas referencias a las conferencias que ahí se pronunciaron.
Al igual que entonces, hoy, jóvenes y adultos continúan agobiados y sorprendidos por el tsunami de panaceas ideológicas y de proezas tecnológicas que no cesan de agigantarse y de enrarecer el aire que respiramos por su frecuente mal uso. De ahí la pertinencia de la aportación del Cardenal Paul Poupard, entonces presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, quien resaltó, en aquella ocasión en Puebla, la fresca briza que resulta del rescate de la Razón humana, logrado mediante el llamado Apostolado de la Inteligencia. ( b )
2) ¿Cuál es nuestro objetivo?
La reflexión sobre la existencia o no de los Extraterrestres nos brinda la oportunidad de hacer un ejercicio sobre cómo pensar ante cuestiones de profundo significado, y cómo entender las diferencias y la unidad entre las diversas Ciencias que iluminan el conocimiento experimentado por el ser humano y desvelan la grandeza del hombre y del Universo.(4)
Al encontrar en este ensayo expresiones que podrían llamarse “filosóficas”, que provienen de un esfuerzo mental llamado abstracción (capacidad especulativa o actividad discursiva de la inteligencia), quizá más de un lector pensará que este texto no es para él, neófito en Filosofía. Nada más inexacto. Cada uno de nosotros, sin excepción, al enfrentar dilemas de importancia, en la vida diaria, ya sea con los amigos, la pareja sentimental, los familiares, los compañeros de trabajo o los profesionistas a los que acudimos por necesidad (abogados, médicos, contadores, etc.), exclamamos o escuchamos el reclamo irrenunciable:
• « ¡Dime las cosas como son ! »
• « ¡Háblame claro y no disfraces la realidad ! »
• « ¡ Quiero conocer la verdad de las cosas ! »
• « ¡ Alguien tiene que estar en lo correcto ! »
Este ensayo trata de esta exigencia. Una necesidad correlativa a la sentencia de Agustín de Hipona (354-430) y a las advertencias de Van Steenberghen que complementan a la sentencia:
• “He encontrado muchos hombres que querían engañar, pero ninguno que quisiera dejarse engañar.” (5)
• “Los hombres se engañan a veces consciente o inconscientemente…
• “…¿No se engañarán siempre?” (6)
También nos podrá ayudar a encontrar por qué la Razón y la Fe no son antagónicas, sino por el contrario, complementarias entre sí, y que las Ciencias Naturales o Positivas (cuyo objeto de estudio es lo experimental y medible de los reinos mineral, vegetal y animal, en la Tierra y el Universo, en el espacio y el tiempo) y la Teología (ciencia para el estudio de la Revelación —los Misterios o Dogmas de Fe- con el uso de la inteligencia) no pueden comportarse como autistas una frente a la otra. Están llamadas a contribuir a encontrar la verdad, la unidad del saber y la armonía de la realidad.
La realidad no es simple, sino múltiple en sus manifestaciones; pero, al mismo tiempo, es una en cuanto a su participación del ser (unidad de lo real); toda la realidad “es”, por más diversa que sea y por más cambios que le sobrevengan, y por tanto, existe objetivamente. No es ni el evolucionismo permanente de Heráclito («todo es movimiento, lo único real es el cambio»), ni el inmovilismo absoluto de Parménides («el cambio es una ilusión de los sentidos, el ser es inmutable») quienes puedan explicar cómo y por qué el «ser» sí es inteligible (aprehensible) para mi razón en su inmutabilidad y en sus cambios.
La realidad del «ser» no depende de que yo la conozca o no, ni del cómo yo la perciba, ni de tu percepción. Y para conocerla, no me bastaría con la Razón únicamente, como tampoco únicamente con la Fe. Son indispensables el diálogo entre las Ciencias y entre las Ciencias y la Fe:
• “(…) Este enfoque interdisciplinario de la complejidad muestra también que las Ciencias no son mundos intelectuales separados uno del otro y de la realidad, sino más bien que están unidos entre sí y orientados al estudio de la Naturaleza como realidad unificada, inteligible y armoniosa en su indudable complejidad….
• “Esta visión encierra puntos de contacto fecundos con la visión del Universo adoptada por la Filosofía y la Teología cristianas, con la noción de «ser» participado, en la que cada criatura, dotada de su propia perfección, también participa de una naturaleza específica, y esto dentro de un Universo ordenado que tiene origen en la Palabra creadora de Dios…
• “Precisamente esta intrínseca organización «lógica» y «analógica» de la Naturaleza anima la investigación científica e impulsa la mente humana a descubrir la coparticipación horizontal entre seres y la participación trascendente por parte del Primer Ser…
• “El Universo no es caos o resultado del caos, sino más bien aparece cada vez más claramente como complejidad ordenada que permite elevarnos, a través del análisis comparativo y la analogía, desde la especialización hacia un punto de vista más universal, y viceversa…
• “A pesar de que los primeros instantes del Cosmos y de la vida eluden todavía la observación científica, la Ciencia puede reflexionar sobre una vasta serie de procesos que revela un orden de constantes y de correspondencias evidentes y sirve de componente esencial de la Creación permanente. (…)” (7)
Paralelamente a la reflexión sobre los Extraterrestres, en este ensayo se intentará describir una transformación observada en el seno de la Iglesia, sin la menor duda como parte del contexto de los frutos inagotables del Concilio Vaticano II, 1962-65, de los muchos inspirados por el Espíritu Santo. ¿Este cambio en la actitud de la Iglesia frente a las Ciencias y frente al disenso teológico ( c ), es una corrección o una profundización? ¿Se trata de esclarecimiento o de maduración? Le tocará al lector juzgar; se trata, sin duda, del caso del dueño de una casa que saca de su arcón cosas nuevas y cosas viejas. (8)
Finalmente, veremos cómo el Humanismo Cristiano podría ayudarnos a dilucidar qué hay de recto y qué de tortuoso en el inacabable tiovivo de propuestas ideológicas que ya están “deconstruyendo” al hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, y sustituyéndolo por una ficción, un «hombre nuevo» fabricado por el hombre mismo… a su medida (tema desarrollado en la secc. #31, Anexo 2).
3) ¿De qué tema estamos hablando?
¿Existe algún tipo de vida en el Espacio Sideral? ¿Existe vida inteligente fuera de la Tierra? En tanto que inteligente, ¿es o sería vida “animada” por un espíritu, como en el caso del ser humano? En tanto que seres dotados de alma espiritual, ¿cómo se relacionarían con la Revelación cristiana?, ¿su existencia sería compatible con ella o se contradirían?
Este tema tiene varios ángulos. En primer lugar, se trata de un reto para las Ciencias Experimentales o Naturales ayudadas, como siempre, por las Ciencias Matemáticas. Pero también nos expone al peligro de considerar las diferencias legítimas entre Razón y Fe y entre Ciencias Naturales y Teología, como dilemas irresolubles. Veremos cómo la Filosofía junto con la Lógica, ciencias rectoras del pensamiento en general y, por lo tanto, de las Ciencias, resultarán indispensables en este análisis y en la búsqueda de la armonía y de la unidad del saber. (9)
Podría decirse que el «enigma del Extraterrestre», en los imaginarios de la Ciencia-Ficción y de las Ciencias Naturales, se encuentra en una situación algo parecida al caso del «hombre como producto de la Evolución», pero peligrosamente confundido.
Los más afamados evolucionistas desearían encontrar al famoso «Eslabón Perdido», el ejemplar de animal antropoide o primate que habría personificado el paso a animal racional o ser humano (llámese Homo sapiens o cualquiera de sus predecesores descubiertos o por descubrir por la Paleontología). Un ejemplar, al menos, aún no ha sido hallado como prueba irrefutable y específica de la cadena de la Evolución que habría dado origen biológico a la especie humana. Los ejemplares hallados hacen pensar que se trata de homínidos que pertenecen a «un poco antes» o a «un poco después» del salto de «animal no racional» al ser humano u Homo sapiens. Mientras esa evidencia no aparezca, estamos ante muy respetables hipótesis científicas, legítimas en cuanto hipótesis, ampliamente aceptadas y utilizadas como defensa contra un “creacionismo” que resulta de la lectura literal —e inapropiada- del Génesis; pero hipótesis al fin, ante las que nuestra conducta e inteligencia debieran atenerse y detenerse.
En materia de Ciencia, los empiristas más connotados —convencidos de la efectividad de las vías experimentales para descubrir las realidades o verdades sobre la Naturaleza- abrazan escrupulosamente las reglas —en buena parte aportadas por los Positivistas- que permiten a una teoría superar la categoría de «hipótesis» para pasar a la certeza de un «hallazgo científico», tales como:
(1) que el fenómeno sea plenamente observable y registrable;
(2) que sea repetible o replicable en laboratorio y/o bajo condiciones controladas;
(3) que sea medible o cuantificable en sus insumos, sus procesos y sus resultados, y
(4) que el análisis experimental sea comunicado y sometido al escrutinio de la comunidad científica con pluralidad y oportunidad y verificado por ésta.
Sin el Eslabón que se acerque a satisfacer alguna modalidad de estas reglas, las teorías de la Evolución han integrado un Árbol de la Vida que constituye un rompecabezas en el que, por analogía, se puede decir que se descubre el hueco para la o las piezas (o Eslabón) de las que aún se carece, pero que tendrían que haber existido (suposición científica). El rompecabezas va desde el Sahelantropus tchadensis, que vivió hace 7 millones de años, hasta el Homo neanderthalensis, que se extinguió hace 100 a 200 mil años, al tiempo en que apareció el Homo sapiens sapiens (entre 300 mil a 50 mil años) .
Esta aproximación a la certeza es científicamente legítima, sin dejar de ser una aproximación.
Juan Pablo II expone lo que cualquier científico serio diría sobre las teorías a comprobar:
“Abordar esta cuestión [el origen del hombre como resultado de la Evolución] significa entrar en el campo de la Epistemología.(10) Una teoría es una elaboración metacientífica, diferente de los resultados de la observación, pero que es homogénea con ellos. Gracias a ella, una serie de datos y de hechos independientes entre sí pueden relacionarse e interpretarse en una explicación unitaria. La teoría prueba su validez en la medida en que puede verificarse; se mide constantemente por el nivel de los hechos; cuando carece de ellos, manifiesta sus límites y su inadaptación. Entonces es necesario reformularla.” (11)
Pero en el caso del enigma del Extraterrestre, los entusiastas convencidos también han descubierto lo que ellos consideran un rompecabezas inconmensurable y colosal: el Universo, y su azoro o aturdimiento les ha llevado hasta sugerir que «habiendo tanto espacio y tantos astros, debiera concluirse que “no estamos solos en el Universo”». Su sugerencia es legítima, como “sugerencia”; pero aquellos que transforman esta creencia en dato o hallazgo científico, están errados porque no poseen evidencias científicas para justificarlo.
A pesar de estas observaciones, cuando los medios masivos de comunicación hablan sobre la Evolución (12) y de la aparición de la vida en el planeta Tierra, en general, de la vida inteligente, en específico, así como de la vida extraterrestre, resulta más comercial olvidarse de aquellas reglas y tratar la pieza noticiosa sobre las hipótesis evolucionistas o sobre indicios de ET’s como un espectacular hallazgo que refuta al Cristianismo; una desacreditación más. De esa forma, su impacto en los medios es muy superior.
La Evolución como fenómeno predominante en, llámese Universo, Creación, realidad física, esfera de lo material-sensible, o de los objetos hechos de la dualidad materia/energía, está fuera de toda discusión, aunque haya muchos detalles aún por descubrir.
En cambio, las diversas teorías evolucionistas con respecto a la aparición de la vida y de la vida inteligente (el hombre), son sólo hipótesis —aunque sean tratadas en los medios de comunicación como dogmas seculares (no religiosos)-. Esto no obsta para que puedan ser consideradas como las hipótesis más probables y las teorías más aceptadas. (13) Pero no las libera de su condición de hipótesis. No se pueden construir, ni derruir, ni sustituir sistemas filosóficos, morales y teológicos basándose en la mera “posibilidad” que toda hipótesis seria posee de resultar comprobable algún día, sobre el plano de la Naturaleza, lo mismo en la Tierra que en el Espacio Sideral. El uso de lo que se conoce como «mayoría de razón» tampoco es una fuente legítima para obtener la certeza científica sobre un fenómeno ocurrido en el espacio y el tiempo, ámbitos de la Naturaleza. La «mayoría de razón» sería la adopción, como criterio de certeza, de lo “qué piensa o acepta la mayoría”; en materia de Derecho Procesal Penal se prohíbe utilizarla para cuando se dicta sentencia por el peligro de las injusticias que entraña.
A este respecto, que es de capital importancia para nuestro análisis, Juan Pablo II hace concesiones y, al mismo tiempo, establece reservas:
• “Hoy, casi medio siglo después de la publicación de la encíclica [de Pío XII, Humanis generis, 1950], nuevos conocimientos llevan a pensar que la teoría de la Evolución es más que una hipótesis. En efecto, es notable que esta teoría se haya impuesto paulatinamente al espíritu de los investigadores, a causa de una serie de descubrimientos hechos en diversas disciplinas del saber. La convergencia, de ningún modo buscada o provocada, de los resultados de trabajos realizados independientemente unos de otros, constituye de suyo un argumento significativo a favor de esta teoría. (…)
• “Y, a decir verdad, más que de la teoría de la Evolución, conviene hablar de las teorías de la Evolución. Esta pluralidad afecta, por una parte, a la diversidad de las explicaciones que se han propuesto con respecto al mecanismo de la Evolución, y, por otra, a las diversas filosofías a las que se refiere. Existen también lecturas materialistas y reduccionistas, al igual que lecturas espiritualistas. Aquí el juicio compete propiamente a la Filosofía y, luego, a la Teología.(…)(14)
En el caso del origen del hombre, la Iglesia Católica —lejos de la lectura literal estricta o literalismo de la Biblia- que adoptan algunos hermanos separados (el llamado Creacionismo(15))- ha puntualizado que el Génesis (i.e. la Revelación) no se ve ni se verá afectado por las hipótesis evolucionistas de las Ciencias Naturales y sus eventuales corroboraciones como hallazgos científicos. La Biblia no es un recuento de hallazgos científicos; la Sagrada Escritura es el relato escrito de un diálogo iniciado por Dios con el hombre para revelarle realidades insospechadas por el ser humano e inalcanzables para su razón; su fundamento es la Fe, no los alcances limitados de la inteligencia del hombre.(16) El Espíritu Santo se valió de medios humanos, los escritores sagrados, con todas sus limitantes culturales e históricas. La Biblia no descarta lo que la Naturaleza o el Universo muestran como una dinámica de desarrollo o evolución; ¿Acaso Dios no utilizó “polvo” o “arcilla” para la creación del hombre según Génesis 2, 7?
Entendemos que la Iglesia, auxiliada por la Lógica y la Metafísica (u Ontología, parte de la Filosofía que estudia al ser en cuanto ser), precisa que —dado que hay certeza de que ni la Tierra ni el Universo han sido como los conocemos hoy, siempre-, las intervenciones directas y libres de Dios fueron indispensables, en la dimensión del tiempo, para constituir la Causa de:
(1) El inicio de la existencia del Universo, en tanto que éste se descubre como un ser o un conjunto de seres que no han existido siempre por lo que no poseen la existencia en sí mismos, que podrían no haber existido —esto es, que son contingentes- y que están sujetos irremisiblemente a las dimensiones del tiempo y el espacio donde se descubren finitos en todas las características que acompañan a su ser, y que una causa distinta y preexistente al Universo —capaz de crear de la nada- lo llevó del no-ser (la nada), al ser, ya que ex nihilo nihi, de la nada, nada sale (más adelante se abordarán los temas del Big Bang y las hipótesis del Físico Teórico Stephen Hawking que asumen que «el Universo no podría ni ser creado ni destruido, el Universo no podría más que existir»).
(2) La aparición del primer ser vivo, esto es, de un ser compuesto por materia inerte que fue dotado, por una causa externa (ya que nadie da lo que no tiene), de un ánima vital —o alma- que lo transformó, de una mezcla sin vida de elementos químicos, en un ser “vivo” —capaz de comer, metabolizar, excretar, respirar, moverse, crecer, reproducirse, luchar por sobrevivir, responder a estímulos externos, con información reproducible y heredable codificada en moléculas de acido nucleico y capaz de adaptarse y evolucionar genéticamente, siguiendo las definiciones de “ser vivo” proporcionadas por la Encyclopaedia Britannica-. Si esto ocurrió originalmente en algún lugar del Cosmos distinto a la Tierra, la cuestión entre causa externa indispensable y ser contingente causado sigue siendo la misma. Y
(3) La infusión de un alma espiritual con la facultad de raciocinio ( d ), que convirtió a algún primate homínido en el primer ser humano (la primera pareja humana) –un animal racional, libre y responsable compuesto de cuerpo y espíritu, «substancialmente distinto» de otros homínidos-, independientemente de la “tierra, polvo o barro” que haya sido empleado, de los periodos geológicos que estos sucesos hayan tomado, de las vías evolutivas que hayan seguido una o más variantes y/o de los planetas, lunas, asteroides, etc., que se hayan visto involucrados en el suceso (e). Y con la creación de cada alma espiritual que ocurre cada vez que un «ser humano» es concebido por la unión de los gametos provenientes de sus padres, como un sujeto único (irremplazable), completo, indivisible e inalienable, porque el simple protoplasma no puede dar lo que no tiene: espíritu.
La Iglesia no ha atribuido ni atribuirá a la Biblia la afirmación de que la primera pareja humana que recibió de Dios el alma espiritual corresponda a la taxonomía construida por los paleontólogos de Homo sapiens sapiens. No hay argumento bíblico para negar la posibilidad de que podría haber sido una pareja que precediera en el tiempo a Sapiens, Neandertal y Cromagnon o a algún otro espécimen aún desconocido por la Paleontología. Rasgos típicamente humanos (desde el punto de vista ontológico y contemporáneo) como: vida en familia, entierro de muertos, prácticas religiosas, etc., esporádicamente encontrados como vestigios junto a los fósiles de hominoides, podrían implicar una progresiva realización de potencias albergadas en el primer ser humano y sus descendientes, que fueron pasando (de la potencia) al acto progresivamente.(17)
La Iglesia espera, a su vez, que el mundo científico mantenga abierta la puerta a la posibilidad de la participación de un factor exógeno a este fenómeno, no registrado ni registrable por los métodos de experimentación (o empíricos) propios de las Ciencias Naturales:
• “…refiriéndose [en lo que concierne a la Teoría de la Evolución] al hombre, podríamos decir que nos encontramos ante una diferencia de orden ontológico; ante un salto ontológico. Pero plantear esta discontinuidad cronológica, ¿no significa enfrentar a la continuidad física, que parece ser el hilo conductor de las investigaciones sobre la Evolución, y esto en el plano de la Física y la Química?...
• “La consideración del método utilizado en los diversos campos del saber permite poner de acuerdo dos puntos de vista que parecían irreconciliables. Las Ciencias de la observación describen y miden cada vez con mayor precisión las múltiples manifestaciones de la vida y las inscriben en la línea del tiempo…
• “El momento del paso a lo espiritual no es objeto de una observación de este tipo que, sin embargo, a nivel experimental, puede descubrir una serie de signos muy valiosos del carácter específico del ser humano…
• “Pero la experiencia del saber metafísico, de la conciencia de sí y de su índole reflexiva, la de la conciencia moral, de la libertad o, incluso, la experiencia estética y religiosa, competen al análisis y a la reflexión filosóficas, mientras que la Teología deduce el sentido último según los designios del Creador.”(18)
Hay que destacar la inmensa gama de temas y exploraciones a este respecto, consignadas en publicaciones y actividades de la Academia Pontificia de Ciencias, desde hace décadas, y consultables en su página web. Como dato significativo de la actitud de la Iglesia al respeto de la necesidad de acompañar a la audacia de las Ciencias, Benedicto XVI, durante su pontificado, nombró presidente de la Academia a un científico que no es católico.
Puede ser útil, en forma paralela a este análisis, recordar la película “Heredarás el Viento” -( f ). Se trata de un conflicto entre los Derechos Humanos y el Derecho Positivo (la libertad de pensamiento y de expresión como derechos humanos en contra de una ley inicua originada en el fanatismo y la intolerancia); pero también entre el Racionalismo empirista y el Fideísmo, que podría interpretarse como un desencuentro más entre representantes poco afortunados de la Razón, por un lado, y de la Fe, por otro.
Este ensayo desea enfatizar la tesis de que no hay conflicto entre Razón y Fe, entre Ciencia y Teología; por el contrario, hay una necesidad mutua y una alianza imprescindible.
• “Excluir la Razón y no admitir nada más que la Razón” son dos excesos a evitar al confrontar Fe y Ciencia… [Pascal].”(19)
• “…la tentación de Occidente es, por un lado burlarse viendo la Teología como un producto de la Paleontología cultural destinado a ser abandonado con el advenimiento de la Ciencia y, por el otro, imponer a la Ciencia unos límites fundamentados sobre afirmaciones teológicas”.(20)
• “En consecuencia, las teorías de la Evolución que, en función de las filosofías en las que se inspiran, consideran que el espíritu surge de las fuerzas de la materia viva o que se trata de un simple epifenómeno de esta materia, son incompatibles con la verdad sobre el hombre. Por otra parte, esas teorías son incapaces de fundar [de dar soporte incontrovertible a] la dignidad de la persona [la cual es la divisa principal del Humanismo Cristiano].”(21)
Sólo así, restableciendo la armonía y la unidad del saber, se evitará la ideologización propia de las sectas, o a las diversas formas de Nihilismo que desechan al Humanismo Cristiano (22) de la vida contemporánea por considerarlo aberrante, insuficiente, obsoleto, y hasta tóxico para el hombre y la mujer de hoy.
Estimaciones más recientes en la Evolución de los Primates (23):
Contenido del cuadro : Se grafica la evolución de la Familia Hominidae u homínidos, desde el Australopithecus africanus (Subfamilia Austrolopithecinae o austrolpithecines) al Homo sapiens (Subfamilia Hominae u homínines). Esta ruta de hominización en los últimos tres millones de años de evolución homínida muestra el tiempo de cambio para seis combinaciones de Estructuras/Funciones, desde lo menos hominizado (extremo izquierdo inferior), a lo más hominizado, i.e., conformándose al modelo del moderno Homo sapiens (extremo derecho superior). ( g )
Estructura / Funciones:
• Desplazamiento bípedo
• Manos
• Dientes
• Tamaño del cerebro
• Forma del cráneo
• Cultura material
Texto en letras blancas:
• Uso del rojo ocre (como pintura)
• Uso del fuego
• Rituales portados en la cabeza
• Rituales funerarios
• Arte
Texto en la esquina superior derecha:
• Medicina
• Escritura
• Religión
• Habitaciones urbanas
• Agricultura
• Domesticación
• Magia, chamanismo
NOTAS A PIE DE PÁGINA (Números ordinales)
1) El título y subtítulo de este ensayo hacen referencia a los exitosos films de Ciencia-Ficción, de Steven Spielberg, 1982 y 1977. Las dos imágenes del sistema Trappist-1 se refieren a la nota científica más reciente sobre la posibilidad de vida extraterrestre, convertida en sugestiva noticia dirigida a un público ávido: The New York Times, febrero 22, 2017.
2) § A lo largo del ensayo, el término “Ciencias Naturales” se utilizará como sinónimo de Ciencias Físicas, Experimentales, Positivas o Ciencias basadas en el análisis empiriológico realizado mediante la capacidad de abstracción de la razón limitada a los sentidos (conocimiento sensorial) de la realidad material, ubicada en el espacio y el tiempo y, por ende, observable y mesurable. Las Ciencias Naturales se diferencian de las Ciencias Matemáticas y de la Filosofía porque los objetos de estudios de éstas son distintos y su conocimiento depende de órdenes de visualización abstractiva o grados de abstracción más profundos que el limitado a lo sensorial y espacio-temporal. Para más detalles ver, infra, nota #112, sobre los grados de abstracción.
§ Una Ciencia Positiva ubicada en lo experimentable (empírico) no es lo mismo que la ideología del Positivismo que niega la capacidad de abstracción de la mente hasta alcanzar al ser en cuanto ser, que no sólo puede concebirse sin la materia sensible, sino que puede existir sin la materia sensible. Ver:
§ R. Alatorre,: “…el Positivismo (o Empirismo), como ideología o teoría del conocimiento, enseña que el fundamento y el objeto del conocimiento científico, son únicamente los hechos de la experiencia externa o interna, es decir, no podemos conocer otra cosa que no sea el objeto de la experiencia; nada podemos saber de las esencias metafísicas de las cosas, de las sustancias, de las fuerzas y potencias; por tanto, ni de Dios ni del último fin del hombre.” “Lógica”, Porrúa, México, 1980, Pág. 102.
§ S. Vargas Montoya: El Positivismo o Empirismo “es un sistema de filosofía que pretende resolver los problemas teóricos, morales, religiosos y sociales del hombre, dentro de los límites del conocimiento científico, no admitiendo como elemento de certeza en la investigación de la verdad sino la experiencia de los sentidos. (…) fue la culminación lógica del materialismo e incredulidad que dominaron el campo filosófico de la segunda mitad del s. XVIII y que encontró en los Enciclopedistas [franceses] la mejor expresión de su actitud antagónica en contra de toda religión o filosofía de tendencia espiritualista.” “Metafísica y la Teoría del Conocimiento”, Porrúa, México, 1977, Pág. 76 y ss.
Entre los más destacados antecesores y creadores de esta corriente están: Demócrito y Leucipo (Grecia), Lucrecio (Roma), Francis Bacon, John Locke, David Hume, J. S. Mill, el evolucionista H. Spencer (Reino Unido), los Enciclopedistas del s. XVIII, Augusto Comte, Emile Durkheim, Ernesto Renán (Francia). En México se sigue bajo la influencia de Gabino Barreda y Justo Sierra perpetuada por la trasnochada influencia masónica sobre la educación pública (ver historia del Art. 3º de la Constitución Mexicana, sobre la educación).
3) Juan Pablo II, Constitución para las Universidades Católicas “Ex corde Ecclesia”, 1990, Núm. 7.
4) L.I. Olmos y Velderrain: “Es indispensable reconocer la «dignidad de la ciencia» y admirar a “este magnífico fruto de la razón que permite a los ojos humanos desmitificar al arcano, revelar al pasado, afrontar el presente con todas sus vicisitudes y calamidades y colaborar en la construcción del futuro. Que habilita al hombre a henchir y dominar la Tierra [Génesis 1, 28]; a contraponerse al dolor, al hambre y a otras pestes. Y que, cuando «se es sujeto que hace ciencia», y, en cambio, se evita «ser súbdito e idólatra de la ciencia» [cientificismo], ésta alimenta al espíritu con la humildad, humildad inspirada en lo pequeño de la capacidad del hombre ante la magnificencia del Universo, y, a su vez, alimenta al espíritu de autoestima derivada de la grandeza de la dignidad del hombre como ser racional y libre…” “La Crisis de la Universidad Humanista”, CETYS Universidad, Mexicali, 2004. Disponible en: www.sobreuniversidadyhumanismo.blogspot.com
5) Agustín de Hipona, “Confesiones”, X, 23, 33.
6) F. Van Steenberghen (1904-93), “Epistemología”, ed. orig. 1947, Gredos, Madrid, 1956, Pág. 55. El autor es uno de los especialistas más afamados del siglo XX, sacerdote belga, egresado de la Universidad de Lovaina y del renacimiento tomista que encabezó el Cardenal Mercier en esa institución, a iniciativa del Papa León XIII a fines del s. XIX. Su libro “Ontología”, es un pequeño tratado de Metafísica General aristotélico-tomista, y se utiliza en algunos seminarios como libro de texto en el Filosofado. Su obra más famosa se titula “La Filosofía en el Siglo XIII”.
7) Benedicto XVI, Discurso a la Academia Pontificia de Ciencias, noviembre 7, 2012.
8) Mateo 13, 52: “…todo escriba instruido en la doctrina del Reino de los Cielos es como el dueño de la casa, que de su tesoro saca lo nuevo y lo añejo.”
9) Roberto Alatorre: “Filosofía es: «el conocimiento de las cosas por sus últimas causas»; «el conocimiento del Yo y sus relaciones con el no-Yo»; el conocimiento explicativo de lo real (todo lo que es o existe) referente a sus causas y razones últimas y alcanzado por la luz natural de la inteligencia.”
“Lógica es la ciencia filosófica que estudia el pensamiento y le da reglas para que sea correcto y verdadero.” “Lógica”, op. cit., Págs. 21 y 117. Ver nota #10.
10) § F. Van Steenberghen: “…la Epistemología [constituye] la primerísima etapa del itinerario filosófico… (…) es una investigación objetiva y desinteresada: estudia la naturaleza, las condiciones y el valor del conocimiento, sin prejuzgar nada de los resultados o de las consecuencias de su estudio…”, (Págs. 13 y 31 a 34)
(1) “La Epistemología [o Teoría o Filosofía de la Ciencia] debe comportar ante todo un análisis de los datos inmediatos del conocimiento, una descripción de los elementos constitutivos de la conciencia [esta faceta es la llamada:] Epistemología analítica o descriptiva…” Pág. 89.
(2) “…Sobre la base de esta descripción, se podrá intentar una crítica [o estudio] del conocimiento que apunte a establecer el valor y las posibilidades del saber humano [esta faceta da lugar a la Epistemología crítica… que consiste en determinar cuáles son, en realidad, los datos constitutivos de mi conciencia…]… Pág. 32
(3) “…Este análisis y esta crítica señalan el objeto de una tercera disciplina, cuyo fin será determinar las leyes generales de la actividad discursiva del espíritu [y con esto se constituye la Epistemología lógica, donde se hermanan la Epistemología y la Lógica]. (Pág. 89) (…) …para Santo Tomás la Lógica es la disciplina filosófica primordial. (…)…la Lógica es lo primero, por ser la Ciencia de la Ciencia, la teoría de la Ciencia, es decir, la Epistemología [o Epistemología lógica]. (Pág. 74) (…) La Lógica tiene como misión el determinar las leyes generales del «discurso» [intelectual o razón discursiva]. Por esta razón la Lógica tiene una función primordial y propedéutica con respecto a todas las Ciencias ulteriores, que tendrán que recurrir a los procedimientos de la razón discursiva; constituye, por tanto, una especie de metodología general de la demostración científica; y es por esto por lo que viene a ser el instrumento de todas las Ciencias…” Pág. 309. “Epistemología”, op. cit. Ver:
§ N. Abbagnano, “Diccionario de Filosofía“, FCE, México, 1963.
11) Juan Pablo II, “La Biblia ofrece una Luz Superior que ilumina los Estudios sobre el Origen del Hombre”, Mensaje a la Academia Pontificia de Ciencias, L’Osservatore Romano, octubre 25, 1996.
12) Los principales proponentes de la teoría de la Evolución fueron, en orden cronológico: J. B. Lamarck (1744-1832), Thomas Malthus (1766-1834), Charles Darwin (1809-1882), Herbert Spencer (1820-1903) y Ernesto Haeckel (1834-1919). Prácticamente todos ellos también promovieron la Eugenesia (v. nota letra “ww”), el control demográfico conocido como maltusianismo (por Malthus) y el racismo que fuera retomado por los Nazis poco después, y por los neo-Nazis y los anti-natalistas de hoy en día.
13) Ver secciones #19 a #23.
14) Juan Pablo II, ibídem.
15) Ver:
§ Pontificia Comisión Bíblica, “La Interpretación de la Biblia en la Iglesia”, 1993, I-F) Lectura fundamentalista.
§ Nota #224, intervención de Benedicto XVI, julio 24, 2007.
El llamado “Intelligent Design” muy defendido por los protestantes y denostado por los evolucionistas materialistas, por el que se atribuye “un sentido” a las fuerzas de otra forma “ciegas” de la Naturaleza, sentido proveído por un Ser preexistente, no es del todo ajeno a la posición católica descrita en el “Catecismo de la Iglesia Católica”, 1997, (el Catecismo) ni a la posición extrema de Teilhard de Chardin que le atribuye a la materia una autosuficiencia evolucionista inmanente —como se verá más adelante-. Los laicistas radicales en gobiernos como el de EEUU buscan prohibir la mención en las escuelas tanto del Creacionismo como del Intelligent Design, por considerar a ambos referencias religiosas ilegales en el ámbito de la educación pública. Afectados por un Positivismo ideológico, están ciegos frente a la posibilidad del pensamiento de abstraerse a la materia y adentrarse en la Metafísica; sólo admiten a la «nada» o al «azar» al hablar del origen del Universo, aunque sus hipótesis carezcan de comprobación empírica.
16) Hebreos 1, 1-3: “Muchas veces y en muchas maneras habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por ministerio de los profetas; últimamente en estos días, nos habló por su Hijo…”; Hebreos 11, 1-3: “…es la Fe la garantía de lo que se espera, la prueba de las cosas que no se ven… (…) Por la Fe conocemos que los mundos han sido dispuestos por la palabra de Dios , de suerte que de lo invisible ha tenido origen lo visible.”
17) Ver:
§ Secc. #22: “Cambio en el ser: Cambio substancial; Cambio de la potencia al acto…”
§ Nota letra “gg”, sobre el Principio de Causalidad.
§ Nota letra “hh”, sobre la Substancia.
§ Nota letra “ii”, sobre el ser humano, compuesto de cuerpo y espíritu explicado en el Catecismo y por H. U. von Balthasar.
§ Nota letra “kk”, sobre Maritain, el conocimiento filosófico de la inmortalidad del alma; A. Millán-Puelles, la inmortalidad del alma humana; V. Frankl, la Logoterapia y el sentido de la vida.
§ Secc. #30, Anexo 1: “El Ser Humano como Persona. La aparición del hombre en la Tierra y la reproducción humana como vías para descubrir la Antropología y el Humanismo Cristianos”.
18) Juan Pablo II, ibídem.
19) § Coloquio entre Mons. Ravasi, Consejo P. de la Cultura y Axel Kahn, genetista, Zenit, octubre 6, 2009. Cfr.:
§ B. Pascal: “No hay nada más conforme a la razón que desautorizarla (en las cosas que son de fe; y nada tan contrario a la razón como desautorizarla en aquellas cosas que no son de fe). Dos excesos: excluir la razón, no admitir sino la razón.” XX, 1, “Pensamientos y otros escritos”, “V) Sumisión y Empleo de la razón”. Colecc. Sepan Cuantos 577, Porrúa, México, 1989. Pâg. 204.
20) § Juan Pablo II, ibídem.
21) § Juan Pablo II, ibídem. Cfr.:
§ J. Maritain (1882-1973): “Una sola alma humana vale más que todo el universo de los cuerpos y los bienes materiales. Nada hay por encima del alma humana, sino Dios. Con respecto al valor eterno y a la dignidad absoluta del alma, la sociedad existe para cada persona y le está subordinada.”, “Los Derechos del Hombre y la Ley Natural”, ed. orig. 1942, ediciones Leviatán, Buenos Aires, 1982. Pág. 21.
22) Ver: nota #123, sobre el Nihilismo y Secc. #30, Anexo 1 : “El Humanismo Cristiano es el Baluarte de la Persona“.
23) Fuente: P.B. Tobias, University of Witwatersrand, Johannesburg, South Africa, “Recent Advances in the Evolution of Hominids with special reference to Brain and Speech”, en: Academia Pontificia de Ciencias, Colección Scripta Varia, “Working Group on the Recent Advances in the Evolution of Primates”, 1982, ed. C. Chagas, publicado en 1984.
NOTAS AL FINAL DEL TEXTO (Letras minúsculas)
(a)
Extraterrestres y Sectas: Habrá lectores que perciban como una exageración este posicionamiento. Por ello se sugiere consultar los siguientes sitios en Internet:
§ Heaven Gate (Puerta del Cielo), Marshal Applewhite, 1997:
https://www.youtube.com/watch?v=GCO4sRLzsGk&list=PLbnusB-ofiRuLUb2i6YnqDR0m-yjof1rS&index=43
§ El Archivo del Crimen: Sectas, "cultos OVNI", homicidio, suicidio y crimen organizado. Publicado por Gloria Helena Restrepo C. el febrero 3, 2012 :
http://stopsecrets.ning.com/forum/topics/el-archivo-del-crimen-sectas-cultos-ovni-homicidio-suicidio-y
§ Diez Religiones Extrañas que creen en Extraterrestres. Por Hery Emmanuel, Agosto 14, 2014 :
http://marcianosmx.com/10-religiones-extranas-que-creen-en-extraterrestres/#comments
(b)
Este Apostolado de la Inteligencia es una respuesta a una necesidad:
§ Juan Pablo II: “(…) Es ilusorio pensar que la fe, ante una razón débil, tenga mayor incisividad [puisse avoir une force plus grande]; al contrario, cae en el grave peligro de ser reducida a mito o superstición.” Encíclica “Fides et Ratio”, 1998, Núm. 48.
“(…) La Iglesia, al insistir sobre la importancia y las verdaderas dimensiones del pensamiento filosófico, promueve a la vez tanto la defensa de la dignidad del hombre como el anuncio del mensaje evangélico. (…) Ante tales cometidos, lo más urgente hoy es llevar a los hombres a descubrir su capacidad de conocer la verdad y su anhelo de un sentido último y definitivo de la existencia.” Ibídem, Núm. 102.
§ Benedicto XVI: “Como nos enseña la experiencia diaria —lo sabemos todos—, educar en la fe hoy no es una empresa fácil. En realidad, hoy cualquier labor de educación parece cada vez más ardua y precaria. Por eso, se habla de una gran «emergencia educativa», de la creciente dificultad que se encuentra para transmitir a las nuevas generaciones los valores fundamentales de la existencia y de un correcto comportamiento, dificultad que existe tanto en la escuela como en la familia…
“Podemos añadir que se trata de una emergencia inevitable: en una sociedad y en una cultura que con demasiada frecuencia tienen el relativismo como su propio credo —el relativismo se ha convertido en una especie de dogma—, falta la luz de la verdad, más aún, se considera peligroso hablar de verdad, se considera "autoritario", y se acaba por dudar de la bondad de la vida —¿es un bien ser hombre?, ¿es un bien vivir?...
“(…) Pero esta situación evidentemente no satisface, no puede satisfacer, porque deja de lado la finalidad esencial de la educación, que es la formación de la persona a fin de capacitarla para vivir con plenitud y aportar su contribución al bien de la comunidad… (…) a causa de la crisis de la educación se ponen en peligro las bases mismas de la convivencia.
“(…) Debemos esforzarnos por responder a la demanda de verdad poniendo sin miedo la propuesta de la fe en confrontación con la razón de nuestro tiempo. Así ayudaremos a los jóvenes a ensanchar los horizontes de su inteligencia, abriéndose al misterio de Dios, en el cual se encuentra el sentido y la dirección de nuestra existencia, y superando los condicionamientos de una racionalidad que sólo se fía de lo que puede ser objeto de experimento y de cálculo. Por tanto, es muy importante desarrollar lo que ya el año pasado llamamos la «Pastoral de la Inteligencia»…“ “La Emergencia Educativa”, discurso, junio 11, 2007.
§ Card. P. Poupard: “…el peor enemigo de la Fe, hoy en día, no es el rechazo consciente o jacobino a la Fe, sino el irracionalismo que impide a la razón aspirar a la verdad y recibir la luz de la Fe.”, “La Universidad y la Evangelización de la Cultura”, conferencia, UPAEP, Puebla, 2001.
§ Card. J. Ratzinger: “La raíz de todos los problemas pastorales es, sin lugar a dudas, la pérdida de la capacidad de percepción de la verdad, que va lado a lado con el cegarse ante la realidad de Dios.” entrevista publicada por Humanitas, U. Católica de Chile, reproducida en “Nadar Contra Corriente“, ed. por J.P. Manglano, Planeta, México, 2011, Pág. 75.
(c)
Por disenso teológico nos referimos a la necesaria dialéctica que tiene que existir entre investigadores en Teología, bajo el Magisterio de la Iglesia, pero que, en más de una ocasión se ha tornado y se torna en un trágico rompimiento con la Revelación y con la autoridad de la Iglesia como Maestra en la Fe, v.gr., Arrio y Nestorio, durante la Patrística; Lutero, Calvino, Zwinglio y Knox, en la Reforma del s. XVI; Lammenais, Loisy, Turmel y Tyrrell, en el Modernismo de los s. XIX y XX.
Juan Pablo II, en su visita a Denver, EEUU, prevenía sobre el fundamento común y capital del disenso arbitrario y estéril hacia el Magisterio. Lo atribuyó a albergar la falsa idea de que la «Iglesia es propiedad nuestra»: “Los miembros de la Iglesia católica deberían cumplir siempre la exhortación de san Pablo: «conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (Efesios 4, 3). Con nobleza de ánimo y paciencia, honrad a la Iglesia como la esposa amada de Cristo, siempre en la plenitud de su vigor y juventud. Cuando la gente piensa en la Iglesia como «algo propio», surgen muchos problemas. La Iglesia, de hecho, pertenece a Cristo. Cristo y la Iglesia están unidos inseparablemente, como «una sola carne» (cf. Efesios 5, 31). Nuestro amor a Cristo encuentra su expresión vital en nuestro amor a la Iglesia. La polarización y la crítica destructiva no caben entre los «hermanos en la fe» (Gálatas 6, 10).”, Homilía, Denver, agosto 14, 1993, Núm. 3. También ver sobre el disenso:
§ Congregación para la Doctrina de la Fe:
• "Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales sobre algunas sentencias y errores sobre la interpretación de los decretos del Concilio Vaticano II, Cum oecumenicum concilium", 1966, Prefecto Card. Ottaviani.
• Instrucción “Dominum Veritatis” sobre la vocación eclesial del teólogo, marzo 24, 1990, Prefecto Card. Ratzinger.
• Declaración “Dominus Iesus”
sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, agosto 6, 2000, Prefecto Card. Ratzinger.
§ Paulo VI, motu proprio “Credo del Pueblo de Dios, Solemni hac liturgia”, junio 30, 1968.
§ Paulo VI: “III. OSCURIDADES DE LA SACRAMENTALIDAD DE LA IGLESIA: No obstante, "aunque por virtud del Espíritu Santo la Iglesia ha permanecido siempre fiel como esposa de su Señor, y nunca ha dejado de ser signo de salvación en el mundo, no ignora en absoluto que entre sus miembros, tanto clérigos como laicos, en el larga serie de siglos pasados, no faltan los que no fueron fieles al Espíritu de Dios" (Gaudium et spes, 43). En realidad, "en esta Iglesia de Dios única y unida, surgieron algunas divisiones desde los primeros tiempos, condenadas con graves palabras por el apóstol" (Unitatis redintegratio, 3). Entonces, cuando se produjeron las fracturas notorias, la Iglesia superó la situación de disensión interior reafirmando claramente, como condición insustituible de la comunión, aquellos principios que le permitían mantener intacta su unidad constitutiva, y permitían manifestarla "en la confesión de una sola fe, en la celebración común del culto divino y en la armonía fraterna de la familia de Dios" (Unitatis redintegratio, 2)
.“Pero parecen igualmente peligrosos, como para requerir esta aclaración y esta invitación a la unidad, los fermentos de infidelidad al Espíritu Santo que se encuentran aquí y allá en la iglesia de hoy, y que lamentablemente tratan de socavarla desde adentro. Los promotores y víctimas de este proceso, en realidad pocos en comparación con la inmensa mayoría de los fieles, pretenden permanecer en la Iglesia con los mismos derechos y las mismas posibilidades de expresión y acción que otros para atacar la unidad eclesial; y no querer reconocer en la Iglesia una realidad única resultante de un doble elemento humano y divino, análogo al misterio del Verbo Encarnado, que la constituye "una comunidad de fe, esperanza y caridad como organismo visible" en la tierra, a través de la cual Cristo "difunde la verdad y la gracia a todos" (Lumen Gentium, 8). Ellos se oponen a la jerarquía, casi como si todo acto de oposición fuera un momento constitutivo de la verdad sobre la Iglesia a redescubrir que Cristo habría instituido; cuestionan el deber de obediencia a la autoridad querida por el Redentor; acusan a los pastores de la iglesia no tanto por lo que hacen ni por cómo lo hacen, sino simplemente porque, como dicen, son los custodios de un sistema o aparato eclesiástico que compite con la institución de Cristo; de este modo provocan confusión en toda la comunidad, introduciendo en ella el fruto de teorías dialécticas ajenas al Espíritu de Cristo. Al usar las palabras del evangelio, alteran su significado. Observamos con dolor este estado de cosas, aunque, como hemos dicho, es muy pequeño en comparación con la gran masa de cristianos fieles; que no podemos sino levantarnos con el mismo vigor que San Pablo contra esta falta de lealtad y justicia. Hacemos un llamamiento a todos los cristianos de buena voluntad para que no se dejen impresionar o desorientar por las presiones indebidas de hermanos que están tristemente engañados y que, sin embargo, están siempre presentes en nuestra oración y cerca de nuestro corazón.(…)
“IV. SECTORES DE OSCURACIÓN DE LA SACRAMENTALIDAD DE LA IGLESIA: El proceso que hemos descrito toma la forma de un disenso doctrinal, que busca ser patrocinado por el pluralismo teológico y, a menudo, es empujado hasta el punto del relativismo dogmático, que reduce la integridad de la fe de varias maneras. E incluso cuando no se lleva al punto del relativismo dogmático, dicho pluralismo se considera a veces un lugar teológico legítimo, como para permitir oponerse al auténtico magisterio del propio pontífice romano y de la jerarquía episcopal, únicos intérpretes autorizados de la revelación divina contenida en la Sagrada Tradición y en la Sagrada Escritura (Dei Verbum, 10).
“Reconocemos el pluralismo de la investigación y el pensamiento que explora y expone de manera diversa el dogma, pero sin eliminar el idéntico sentido objetivo, el derecho legítimo de ciudadanía en la Iglesia, como componente natural de su catolicidad, así como signo de riqueza cultural y compromiso personal con cuantos le pertenecen. Reconocemos también los inestimables valores que ha colocado en el campo de la espiritualidad cristiana, las instituciones eclesiales y religiosas, así como en el campo de las expresiones litúrgicas y las normas disciplinarias: valores que convergen en esa "variedad que actúa en conjunto" que "demuestra más claramente la catolicidad de la iglesia indivisa" (Lumen Gentium, 23).
“(…) Pero, ¿qué pasa con ese pluralismo que considera la fe y su enunciación no como herencia comunitaria, por tanto eclesial, sino como descubrimiento individual de la libre crítica y libre examen de la palabra de Dios? En efecto, sin la mediación del magisterio de la Iglesia, a la que los apóstoles confiaron su propio magisterio (Dei Verbum, 7) y que, por tanto, enseña "sólo lo que se ha transmitido" (Dei Verbum, 10), la unión segura con Cristo a través de los apóstoles, que son los "transmisores de lo que ellos mismos habían recibido" (Dei Verbum, 8). Y por tanto, una vez comprometida la perseverancia en la doctrina transmitida por los apóstoles, sucede que, quizás queriendo eludir las dificultades del misterio, se buscan fórmulas de comprensibilidad ilusoria que disuelvan su contenido real; y de esta manera se construyen doctrinas que no se adhieren a la objetividad de la fe o incluso son contrarias a ella y, además, cristalizan en la coexistencia de concepciones contrarias incluso entre sí.(…)
“V. POLARIZACIÓN DEL DISENTIMIENTO: Las oposiciones internas que afectan a los diversos sectores de la vida eclesial, cuando se estabilizan en un estado de disidencia, conducen a una pluralidad de "instituciones o comunidades de disensión" que no se corresponden con la naturaleza de la Iglesia, que con la creación de facciones opuestas, fijadas en posiciones irreconciliables, perdería su propio tejido constitucional. Se produce entonces la polarización de la disensión en virtud de la cual todo interés se concentra en los respectivos grupos, prácticamente autocéfalos, cada uno de los cuales cree honrar a Dios. Esta situación lleva consigo e introduce en la medida de lo posible, en la comunión eclesial, la desintegración. (…)” Ex. Apost. “Paterna cum benevolentia”, diciembre 8, 1974.
§ Juan Pablo II: “Al mismo tiempo, en el ámbito de las discusiones teológicas posconciliares se han dado, sin embargo, algunas interpretaciones de la moral cristiana que no son compatibles con la «doctrina sana» (2 Timoteo 4, 3). Ciertamente el Magisterio de la Iglesia no desea imponer a los fieles ningún sistema teológico particular y menos filosófico, sino que, para «custodiar celosamente y explicar fielmente» la palabra de Dios (Vaticano II, Constitución Dei Verbum, Núm. 10), tiene el deber de declarar la incompatibilidad de ciertas orientaciones del pensamiento teológico, y de algunas afirmaciones filosóficas, con la verdad revelada (Vaticano II, Const. Dei Filius, Cap. 4).” Enc. “Veritatis splendor”, 1993, Núm. 29.
§ Benedicto XVI: Habiendo participado en el Concilio Vaticano II (1963-65), primero como asesor del Arzobispo de Colonia, Mons. Frings, , y luego como perito, Ratzinger, de 1966 a 2005 —cuando se convierte en Papa-, vino repitiendo la denuncia de la insuficiente y malhadada recepción del Vaticano II traducido en el disenso de muchos que lo interpretan bajo la hermenéutica de la discontinuidad y la ruptura, desentendiéndose de la Tradición para reinventar a la Iglesia (los progresistas), o negando la validez y legitimidad de sus Documentos como supuestamente opuestos a los concilios de Trento, 1545-63, y Vaticano I, 1869-70 (los integristas).
A 40 años de la clausura del Vaticano II, Benedicto XVI se dirige a la Curia puntualizando: “Surge la pregunta: ¿Por qué la recepción del Concilio, en grandes zonas de la Iglesia, se ha realizado hasta ahora de un modo tan difícil? Pues bien, todo depende de la correcta interpretación del Concilio o, como diríamos hoy, de su correcta hermenéutica, de la correcta clave de lectura y aplicación. Los problemas de la recepción han surgido del hecho de que se han confrontado dos hermenéuticas contrarias y se ha entablado una lucha entre ellas. Una ha causado confusión; la otra, de forma silenciosa pero cada vez más visible, ha dado y da frutos.
“Por una parte existe una interpretación que podría llamar «hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura»; a menudo ha contado con la simpatía de los medios de comunicación y también de una parte de la teología moderna. Por otra parte, está la «hermenéutica de la reforma», de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado; es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino.” Discurso a la Curia con motivo de la Navidad, diciembre 22, 2005.
La discontinuidad y ruptura la encarnan aquellos que quedaron insatisfechos de los 16 documentos conciliares votados por una mayoría abrumadora, y que se esconden detrás del llamado «el espíritu del Concilio» para seguir pugnando por reinventar la Iglesia (los progresistas). Los integristas, por su parte, cuyos votos en contra de los cuatro documentos más controversiales no pasaron de 2.6 % en promedio, rechazan el propósito central del Vaticano II: el reencuentro con la Edad Moderna, donde habita el hombre contemporáneo, objetivo de la pastoral de la Iglesia; propósito exaltado en cuatro documentos, principalmente: Gaudium et spes, Unitatis redintegratio, Nostrae aetate y Dignitatis humanae (la Iglesia en el Mundo Moderno, el Ecumenismo, las Relaciones con las Religiones no Cristianas y la Libertad Religiosa, respectivamente). Por encima de estos extravíos, la Providencia se manifiesta en la hermenéutica de la Reforma, o como Juan XXIII le llamó, el «aggiornamento».
§ Francisco, Papa: “…A cada uno [el Espíritu Santo] da un don y a todos reúne en unidad. En otras palabras, el mismo Espíritu crea la diversidad y la unidad y de esta manera plasma un pueblo nuevo, variado y unido: la Iglesia universal. En primer lugar, con imaginación e imprevisibilidad, crea la diversidad; en todas las épocas en efecto hace que florezcan carismas nuevos y variados. A continuación, el mismo Espíritu realiza la unidad: junta, reúne, recompone la armonía: «Reduce por sí mismo a la unidad a quienes son distintos entre sí» (Cirilo de Alejandría, Comentario al Evangelio de Juan, XI, 11). De tal manera que se dé la unidad verdadera, aquella según Dios, que no es uniformidad, sino unidad en la diferencia.
“Para que se realice esto es bueno que nos ayudemos a evitar dos tentaciones frecuentes. La primera es buscar la diversidad sin unidad. Esto ocurre cuando buscamos destacarnos, cuando formamos bandos y partidos, cuando nos endurecemos en nuestros planteamientos excluyentes, cuando nos encerramos en nuestros particularismos, quizás considerándonos mejores o aquellos que siempre tienen razón. Son los así llamados «custodios de la verdad». Entonces se escoge la parte, no el todo, el pertenecer a esto o a aquello antes que a la Iglesia; nos convertimos en unos «seguidores» partidistas en lugar de hermanos y hermanas en el mismo Espíritu; cristianos de «derechas o de izquierdas» antes que de Jesús; guardianes inflexibles del pasado o vanguardistas del futuro antes que hijos humildes y agradecidos de la Iglesia.
“Así se produce una diversidad sin unidad. En cambio, la tentación contraria es la de buscar la unidad sin diversidad. Sin embargo, de esta manera la unidad se convierte en uniformidad, en la obligación de hacer todo juntos y todo igual, pensando todos de la misma manera. Así la unidad acaba siendo una homologación donde ya no hay libertad. Pero dice san Pablo, «donde está el Espíritu del Señor, hay libertad» (2 Co 3,17) (…)” Homilía, Pentecostés, Junio 4, 2017.
§ J. Ratzinger, V. Messori, “Informe sobre la Fe”, BAC Popular, Madrid, 1985, Págs. 56-57, donde se repite la tesis de Juan Pablo II, supra.
§ Hans Urs Von Balthasar provee otra descripción del origen de ese disenso infecundo y pernicioso; sugiere que en la polémica sobre el Pneuma (el Espíritu) y la Iglesia, está la razón de toda amenaza y toda la atrofia del Cristianismo actual. La nota paralela a la observación de Juan Pablo II ocurre cuando se antepone Pneuma vs Iglesia, Iglesia cuerpo místico vs cuerpo jurídico, Iglesia invisible vs visible, Iglesia carismática vs jerárquica. La herejía del Modernismo lo ironiza de esta forma: “Jesús vino a proclamar la proximidad del Reino de Dios… y lo que llegó fue la Iglesia” (Loisy, 1902). En suma, para algunos es inaceptable que Cristo haya optado por hacer Su Iglesia con pecadores, ignorantes, ladrones, torpes y traidores; tendría que haber optado por ángeles o por «profetas de lo nuevo», o más bien, por «detractores novedosos», políticamente correctos. El repudio a la autoridad del Magisterio y, en particular, del Papa y de los Obispos en comunión con éste, proviene de una actitud tanto más profunda como contradictoria; el lema esgrimido es: “Cristo sí, Iglesia no”, como si una separación que Cristo no hizo, la pudiera hacer el experto audaz o el crítico avezado. Además, ¿de que Cristo se estaría hablando?, ¿el predicado y transmitido por quién? (2ª. Corintios 11, 4).
Ver:
§ H. U. von Balthasar: “Pneuma e Institución”, Ensayos Teológicos, Vol. 4, ed. Encuentro, Madrid.
Cfr.:
§ J. Höffner, “16 Preguntas y 16 respuestas sobre la Iglesia”, Cuadernos de Orientación Doctrinal #14, Caracas, 1973, Pág. 14.
§ “Catecismo de la Iglesia Católica” (Catecismo), 1992: La transmisión de la Revelación, la Tradición apostólica, la relación con la Sagrada Escritura, la interpretación del Depósito de la Fe, #74 a #100, y la Misión de Enseñar de los obispos, #888 a #892.
§ Infra, notas letras “r”, “x”, “ss”, sobre disensos o desavenencias teológicos contemporáneos con el Magisterio.
(d)
De la Vega-Hazas Ramírez, J., Pbro., Opus Dei: “…Por inteligencia, al menos por inteligencia en su sentido más propio, no se debe entender un instinto altamente sofisticado que lleva al animal a crear una estructura social, utilizar instrumentos, fabricarse guaridas sofisticadas o seguir unas pautas de conducta muy complejas. Se debe entender más bien como una capacidad de abstracción y de pensamiento simbólico, que conducen a cosas como la reflexión consciente, el diseño o la conciencia de un pasado y un futuro. La ciencia positiva puede dar fe de este tipo de manifestaciones, como cuando se descubre un enterramiento de Neanderthales o las pinturas de Altamira. Pero su naturaleza escapa a las leyes de la materia, aunque se vea altamente influida por ellas, pues no estamos hablando de una biología con un pensamiento añadido, sino de un ser biológico que piensa. Esta capacidad no supone un escalón supremo en la línea instintiva que se va haciendo más perfecta y espontánea conforme se sube en la escala biológica. Es un grado superior a todo instinto; de hecho, las noticias de prensa hacen referencia frecuentemente a conductas humanas que contradicen los instintos más elementales, como el de conservación, como puede ser una huelga de hambre llevada hasta el final por una causa que no reporta ventajas inmediatas a quien la emprende. En la medida en que trasciende la biología, no corresponde a ésta ni a ninguna ciencia empírica tratar de la naturaleza del pensamiento, sino a la reflexión filosófica. Y aquí la teología sí tiene algo que decir.” “¿Afecta a la Fe Cristiana que haya Extraterrestres?“, Zenit, junio 4, 2011.
§ Ver nota letra “jj”, sobre la inteligencia como facultad humana según Balmes.
§ M. Seligman, J. Tierney: “Usamos un nombre que no nos corresponde. Nos llamamos a nosotros mismos Homo sapiens, el «hombre sabio», pero eso es una forma presuntuosa más que una descripción. ¿Qué es lo que nos hace sabios?¿ Qué es lo que nos diferencia del resto de los animales? Varias respuestas han sido propuestas —lenguajes, herramientas, cooperación, cultura, tasting bad to predators- pero ninguno de ellos es exclusivamente humano. (…) Lo que mejor distingue a nuestra especie es una habilidad que los científicos están apenas comenzando a apreciar: Nosotros contemplamos el futuro (Homo prospectus). Nuestra singular capacidad de previsión creó a la civilización y sostiene a la sociedad. Usualmente levanta nuestro estado de ánimo, pero también es la fuente de depresión y ansiedad, ya sea que estemos evaluando nuestra propia vida o preocupándonos por la nación. Otros animales tienen rituales primaverales para educar a los jóvenes, pero solo nosotros los sometemos a discursos de «commencement» (para debutantes o graduados al inicio de cursos) que les anuncian con grandilocuencia que hoy es el primer día del resto de sus vidas.” “We Aren’t Built to Live in the Moment”, New York Times, mayo 21, 2017, traducción libre, disponible en:
https://www.nytimes.com/2017/05/19/opinion/sunday/why-the-future-is-always-on-your-mind.html?mwrsm=Email
(e)
Para el pensamiento católico y para el Humanismo Cristiano, en general, el ser humano es un compuesto de cuerpo físico-biológico y de alma espiritual. Valiéndose del “hilemorfismo” de Aristóteles, por el cual todo lo que existe está compuesto de «materia y forma», el ser humano posee como «materia» un protoplasma altamente sofisticado como el de tantos otros seres biológicos, animados o vivos, pero tiene una «forma» (que lo hace ser lo que es) o ánima vital —que le da vida- no como la que poseen una flor o un chimpancé —conjunto dinámico de fluidos bioquímicos y eléctricos “con vida”-, sino un alma espiritual o espíritu que trasciende al mundo de lo espacio-temporal o sensible.
Ver:
§ Catecismo: #327, #355, #362 a #368 y #382, numerales citados parcialmente en la nota letra “ii”.
§ Juan Pablo II : “En su encíclica Humani generis (1950), mi predecesor Pío XII ya había afirmado que no había oposición entre la Evolución y la doctrina de la Fe sobre el hombre y su vocación, con tal de no perder de vista algunos puntos firmes. (…) …la encíclica consideraba la doctrina del «evolucionismo« como una hipótesis seria, digna de una investigación y de una reflexión profundas, al igual que la hipótesis opuesta. Pío XII añadía dos condiciones de orden metodológico : [1] que no se adoptara esta opinión como si se tratara de una doctrina cierta y demostrada, y como si se pudiera hacer totalmente abstracción de la Revelación a propósito de las cuestiones que esa doctrina plantea. (…) [2] Pío XII había destacado este punto esencial : el cuerpo humano tiene su origen en la materia viva que existe antes que él, pero el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios.“ “Mensaje a la Academia Pontificia de Ciencias”, L’Osservatore Romano, octubre 25, 1996.
La encíclica de Pío XII adopta la posición del «monofiletismo» (un único phylum aunque con muchos troncos del mismo, dan origen a la especie humana). Pierre Teilhard de Chardin pareciera que descalifica esta tesis y apuesta por el «poligenismo». No es el único punto donde la encíclica y Teilhard no coinciden. Para encontrar la coincidencia entre la Paleontología y el Génesis probablemente se recurrirá a ubicar a la primera pareja de seres humanos —probada y caída en el Edén- más arriba en la línea evolutiva del Homo Sapiens Sapiens, línea que comparte, entre otros, con el Homo Neanderthalensis, o bien se optará por “contraer o recibir” la falta o “pecado original”, más que por vía “sanguínea”, por vía o razones ontológicas, i.e., cualquier criatura que posea la misma naturaleza que fue puesta a prueba y cayó, en Adán y Eva, cuya taxonomía nadie ha pretendido saber, padecería de esa mancha. Esa primera pareja podría también llamársele el «eslabón perdido». Los científicos hablan ya de un origen único del ADN, ubicado en fósiles hallados en África, del actual Homo Sapiens Sapiens, que da sustento científico a la hermandad e igualdad de todos los seres humanos, independientemente de sus diferentes aspectos físicos o étnicos e invalida el concepto decimonónico de “razas”.
Con respecto al «monofiletismo», a sus interpretaciones y a la transmisión del pecado original, el Magisterio ha salido al paso con dos precisiones, una de 1950 y la otra de 1968 y 1997:
§ Pío XII: “Mas, cuando ya se trata de la otra hipótesis, es a saber, la del poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad, porque los fieles cristianos no pueden abrazar la teoría de que después de Adán hubo en la tierra verdaderos hombres no procedentes del mismo protoparente por natural generación, o bien de que Adán significa el conjunto de muchos primeros padres, pues no se ve claro cómo tal sentencia pueda compaginarse con cuanto las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia enseñan sobre el pecado original, que procede de un pecado en verdad cometido por un solo Adán individual y moralmente, y que, transmitido a todos los hombres por la generación, es inherente a cada uno de ellos como suyo propio (Romanos 5, 12-19).“ “Humani generis”, 1950, Núm. 30.
§ Paulo VI: “Creemos que todos pecaron en Adán; lo que significa que la culpa original cometida por él hizo que la naturaleza, común a todos los hombres, cayera en un estado tal en el que padeciese las consecuencias de aquella culpa. Este estado ya no es aquel en el que la naturaleza humana se encontraba al principio en nuestros primeros padres, ya que estaban constituidos en santidad y justicia, y en el que el hombre estaba exento del mal y de la muerte. Así, pues, esta naturaleza humana, caída de esta manera, destituida del don de la gracia del que antes estaba adornada, herida en sus mismas fuerzas naturales y sometida al imperio de la muerte, es dada a todos los hombres; por tanto, en este sentido, todo hombre nace en pecado. Mantenemos, pues, siguiendo el concilio de Trento, que el pecado original se transmite, juntamente con la naturaleza humana, por propagación, no por imitación, y que se halla como propio en cada uno.” “Credo del Pueblo de Dios“, Núm. 16, junio 30, 1968.
§ Catecismo : “404 ¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán sicut unum corpus unius hominis ("Como el cuerpo único de un único hombre") (Santo Tomás de Aquino, Quaestiones disputatae de malo, 4,1). Por esta "unidad del género humano", todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído (cf. Concilio de Trento: DS 1511-1512). Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado "pecado" de manera análoga: es un pecado "contraído", "no cometido", un estado y no un acto.“ 1997. Cfr.:
§ Jon Mooalen, “Neandertals were people, too. New research show they shared many behaviors that we long believed to be uniquely human. Why did Science get them so wrong?”, New York Times, enero 11, 2017.
§ J. Carles, “Le Premier Homme”, Cerf, 1994, Pág. 83 y ss.
(f)
Película “Inherit the Wind” (Heredarás el Viento], en cualquiera de sus dos versiones (la actuada por Jack Lemon y George C. Scott, 1999, versión para la TV, y la actuada por Spencer Tracy y Frederick March, 1960, Dir. Stanley Kramer, disponibles en You Tube), sobre un juicio ocurrido en 1925 (“the monkey trial”, el primero transmitido por la radio comercial), en Dayton, Tennessee, EEUU, contra un profesor que “se atrevió” a enseñar la teoría de la evolución darwinista en un pueblo mayoritariamente protestante y ultra conservador en cuya ley se prohibía la enseñanza de esta teoría. Se trata de dos filmes soberbios que no respetan los detalles históricos porque el origen de la historia reside en una obra de teatro de 1955, escrita como denuncia contra el McCartismo (persecución anticomunista a los izquierdistas de la industria del espectáculo). No obstante, las tesis de los mismos son de actualidad y más aún para el presente ejercicio. Si bien las películas cuestionan a una determinada denominación protestante, muchos de los puntos denunciados pueden aludir al Humanismo Cristiano y deben ser tomados en cuenta en el diálogo con los agnósticos.
(g)
La taxonomía (clasificación) de los seres vivos, fue propuesta por Carl Von Linné, (Linnaeus, 1707-78) y hoy está enriquecida por los análisis del ADN de seres ubicados en el “Árbol de la Vida” y nuevas clasificaciones como los “clades”. La escalera es la siguiente, a la fecha: Superreino, Reino (mineral, vegetal y animal), Subreino, Superfilo, Filo o División, Subfilo, Superclase, Clase, Subclase, Orden, Suborden, Infraorden, Superfamilia, Familia, Subfamilia, Tribu, Subtribu, Género (Genus, en latín e inglés), Especie y Subespecie.
El “árbol genealógico” del ser humano sería:
• Superreino Eukaryota;
• Reino Animal;
• Subreino Eumetazoa;
• Superfilo Deuterostomia;
• Filo o División Chordata;
• Subfilo Vertebrata;
• Infrafilo Gnathostomata;
• Superclase Tetrapoda;
• Clase Mammalia;
• Subclase Theria;
• Infraclase Placentaria;
• Superorden Euarchontoglires;
• Granorden Euarchonta;
• Orden Primates;
• Suborden Haplorrhini;
• Infraorden Simiiformes
• Superfamilia Hominoidea (hominoides);
---- Derivará a la Familia de Australopithecus
• Familia Hominidae (homínidos);
• Subfamilia Homininae (hominines);
----Subfam. Ponginae derivará al Género Pongo (Pongo pygmaeus) Orangután
----Subfam. Gorillinae derivará al Género Gorilla (Gorilla gorilla)
• Tribu Hominini (hominins);
----Tribu Panini derivará en el Género Pan y dos especies: el Chimpancé común (Pan troglodyte) y el Chimpancé pigmeo o Bonobo (Pan paniscus)
• Subtribu Hominina (hominans);
• ----Subtribu Australopithecina (australopiths), derivarâ en Géneros: Ardipithecus, Autsralopithecus, Kenyanthropus, Orrorin, Paranthropus, Sahelanthropus.
• Genus o Género Homo;
---Géneros previos o contemporáneos: Homo habilis, Homo erectus.
• Especie Sapiens;
--- Especies contemporáneas: Neanderthalensis, Heidelbergensis, Cro-Magnon.
• Subespecie Sapiens (100 a 300 mil años de antigüedad, de acuerdo a nota en New York Times, junio 7, 2017).
El Homo Sapiens Neanderthalensis se distingue así del Homo Sapiens Sapiens.
Del mismo Género serían desde el Homo habilis (2,500 años) hasta el Homo neanderthalensis (300 a 100 años) y otras siete Especies del mismo Género. El Hominin (de la Tribu Hominini) más antiguo, el Sahelantropus tchadensis, posee una antigüedad calculada en 6 a 7 millones de años, localizado en la parte del Sahara perteneciente a Chad.
Los chimpancés, los seres más cercanos a la genealogía humana, con 96% de ADN en común con el Homo sapiens, provendrían de la misma Subfamilia Homininae . Después del chimpancé la cercanía al Homo sapiens la poseen, sucesivamente, los gorilas (en África) y los orangutanes (en Asia), los cuales se separan de su parentesco con el Homo sapiens, un nivel arriba del de los chimpancés, el de Subfamilia.
Los científicos manejan diversas versiones del árbol genealógico debido a las incógnitas aún pendientes y a las interpretaciones paleontológicas diferentes.
Ver:
§ B. Wood, “Human Evolution“, Oxford University Press, 2005.
§ “Enciclopaedia Britannica”, “Human Evolution”, 15th ed., 2005. Pág. 812 y ss.
§ J. Carles, “Le Premier Homme”, op. cit.
miércoles, 9 de enero de 2019
Neoliberales en Bûsqueda de Molinos de Viento, serie de 3 artîculos, "El Universal", Caracas, 1990.
Serie de tres artîculos publicados por Luis Ignacio Olmos y Velderrain.
Disponibles en Google Drive en:
https://drive.google.com/open?id=1mxPL1FX7_PsOVlcI3lC6P5X_W8H3OO8k
Texto completo de los tres artîculos
Disponibles en Google Drive en:
https://drive.google.com/open?id=1mxPL1FX7_PsOVlcI3lC6P5X_W8H3OO8k
Texto completo de los tres artîculos
Competencia, Ética y Competitividad a la luz del Liberalismo y del Neoliberalismo
Luis Ignacio Olmos y Velderrain
Serie de treinta artículos, publicados en El
Financiero, México, en 1993, más dos adenda:
"Liberalismo
y Vida en Sociedad", 1994
"El
Neoliberalismo entre Católicos", 1995
Disponibles en Google Drive:
https://drive.google.com/open?id=1D4Nt4na6EICWgbW7vscdYtyHQsKz7kZn
Texto de los treinta artîculos de 1993, mâs los dos añadidos en 1994 y 1995
https://drive.google.com/open?id=1D4Nt4na6EICWgbW7vscdYtyHQsKz7kZn
Texto de los treinta artîculos de 1993, mâs los dos añadidos en 1994 y 1995
El autor decidió incluirlos en este Blog debido a
que la sociedad mexicana, en 2019, se enfrenta al falso dilema entre Socialismo
y Neoliberalismo, ambos profundamente utópicos y agresivos contra el ser humano
como «persona».
El primero, recurriendo al Estado (sea como
Gobierno, Partido, Movimiento, etc.) considerándolo el factótum de la felicidad en la Tierra, el nuevo
"reino de la Justicia" a construir, en palabras del Presidente de la
República recién elegido. La propuesta, a veces llevada al poder por las armas
(revoluciones del tipo bolchevique) o, bien, por chascos democráticos en que
masas de votantes han sido hábilmente conducidos ya sea por el decepcionante
desempeño de los corruptos regímenes liberales y/o mercantilistas, ya sea por
el efecto del Flautista de Hamelin, prometiendo irresponsablemente prebendas sin
fin (populismos de Izquierda).
El segundo, endiosando al individuo (el hombre
explicado por su egocentrismo) y disfrazando con "la mano invisible"
del mercado a las atávicas miserias humanas de la codicia, la avaricia y la
mezquindad, ofreciendo a cambio riqueza, poder y placer, pero sólo para algunos
que cuenten con "poder adquisitivo". Trasfondo presente tanto en Adam
Smith (siglo XVIII) como en Frederick Hayek (s. XX). También aquí Hamelin se hace presente,
interpretando las tonadas del racismo, la xenofobia, el nacionalismo y el
aislacionismo (populismos de Derecha).
La Doctrina Social de la Iglesia, cuyo primer
eslabón para la Modernidad fue la encíclica Rerum
Novarum, de León XIII, en 1891, no ha dejado de desarrollarse, enriquecerse
y de probar, una y otra vez, que sin la «persona» como centro y razón de ser de
todas las estructuras sociales, comenzando con la «familia», toda ideología
ofrecerá paraísos utópicos y producirá infiernos variopintos. La Historia
mundial no nos deja mentir.
La serie Competencia,
Ética y Competitividad a la luz del Liberalismo y del Neoliberalismo, pretende hacer ver, bajo la óptica del
Humanismo Cristiano, que no hay diferencias entre la antigua y la nueva versión
de Liberalismo que se apoderara de la escena mundial y de la política mexicana
en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1989-1994), al mismo tiempo en que
se muestra que la respuesta a sus efectos negativos no es el Socialismo
marxista, ni gramsciano, ni de otras variantes.
Esta turbulencia ideológica, de uno u otro color,
poseen, al menos dos denominadores comunes:
1)
Su animosidad virulenta y profunda
contra la Iglesia Católica y las intervenciones de los Papas en materia social.
Esta agresividad que comparten las utopías analizadas deja ver el por qué: la
defensa infranqueable de la «persona humana», de todo el hombre y de todos los
hombres, abanderada por la Iglesia Católica.
Por el lado del Neoliberalismo, entre los denostadores más furibundos del Papa
Francisco, actualmente, encontramos a los capitalistas norteamericanos unidos a
los pseudo católicos integristas que les horroriza oír al Papa hablar a favor de la
justicia social y de la ecología responsable. Para estos, la Iglesia "necesita de los pobres y por eso desea su multiplicación".
Mientras que la Izquierda mantiene, desde el "Manifiesto Comunista" (1848), la afirmación de que la religión —y principalmente el Cristianismo- es "el opio de los pueblos", solamente útil en la medida en que a los católicos se les pueda enganchar —engatusar- en el cabús o furgón de cola del tren de la Historia «conducida irremisiblemente» por Hegel, Feuerbach, Marx, Engels, Lenin, Stalin, Castro, Chávez, Maduro, el Feminismo Radical, la Ecología Profunda, etc.
Mientras que la Izquierda mantiene, desde el "Manifiesto Comunista" (1848), la afirmación de que la religión —y principalmente el Cristianismo- es "el opio de los pueblos", solamente útil en la medida en que a los católicos se les pueda enganchar —engatusar- en el cabús o furgón de cola del tren de la Historia «conducida irremisiblemente» por Hegel, Feuerbach, Marx, Engels, Lenin, Stalin, Castro, Chávez, Maduro, el Feminismo Radical, la Ecología Profunda, etc.
2) La entronización de la «Dictadura del Relativismo», disfrazada de civilización de la tolerancia, cuya primera víctima ha sido el sistema democrático. ¿Qué puede
esperarse de un votante al que se le han inyectado las consignas de que: la
verdad no existe; cada quien tiene su verdad; si crees en una verdad entonces eres un
intolerante peligroso; la única verdad es que todo cambia salvo la
"verdad" de que «Dios ha muerto»? Una vez en el poder político y con el control de la educación y la cultura, esta pseudo filosofía cesa de promulgar la tolerancia y no deja otras opciones a ciudadanos y familias más que: o se resignan o se adhieren, "porque no se puede ir contra la Historia".
El lector interesado en alguno de los ángulos aquí
tocados encontrará en Competencia, Ética y Competitividad a la luz del
Liberalismo y del Neoliberalismo, pistas de utilidad para escapar al
marasmo de las utopías y de las dictaduras, tanto de las actuales como las que están por implantarse.
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